ESPACIO PARA EL DESASOSIEGO

"Un hombre no está bien hasta que sea feliz, sano, y próspero; y la felicidad, la salud, y la prosperidad son el resultado de un ajuste armonioso del interior con el exterior del hombre". James Allen

miércoles, 27 de febrero de 2013

Llinás ayudará a trazar el mapa del cerebro

Llinás ayudará a trazar el mapa del cerebro
 El funcionamiento cerebro siempre ha sido un misterio fascinante, un reto infranqueable en el mundo de la ciencia. Hasta ahora. el gobierno de EE.UU. emprendió un proyecto que tomará una década, para construir el mapa de este órgano, donde nacen las ideas y se guardan los recuerdos.
Universidades, empresas y científicos de todo el mundo harán parte de la investigación. Uno de ellos es el neurocientífico colombiano Rodolfo Llinás, que asegura que lo más importante del estudio es conocer la naturaleza de lo que somos.
En entrevista con Caracol Radio, Llinás habló sobre las curiosidades del cerebro, y confesó que no donaría el suyo al morir.

¿Qué espera al término de esta década de investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro humano?

En este momento, la situación está sumamente interesante. El estudio del cerebro, como se está planeando, va a costar entre US$1.000 millones y US$10.000 millones. Eso es mucho más que lo que costó el proyecto del genoma humano. Por eso estamos todos esperando a que el presidente Obama anuncie a qué nivel económico y de personas involucradas se va a llevar el proyecto. Es tal vez el esfuerzo más importante en la historia de la humanidad.

¿El cerebro, desde que se conoce hace 100.000 años, ha cambiado o ha evolucionado?

No, el cerebro nuestro tiene más o menos 40 millones de años, y no ha cambiado tanto. Desde el punto de vista biológico es un tiempo muy corto. Ahora, la evolución no se presenta desde el punto de vista biológico, como sí mental. La evolución dejó de cambiar la anatomía de los sistemas y ha generado cultura, conocimiento. Esa es la postura que la naturaleza ha tomado.

¿Estamos estudiando el cerebro por genuina curiosidad, o porque necesitamos desarticularlo para crear la famosa inteligencia artificial?

La inteligencia artificial no tiene la menor posibilidad de competir con la inteligencia biológica. El sistema nervioso es algo muchísimo más grande de lo que podamos hacer con computación. No es curiosidad, es saber qué somos, es algo necesario. Tenemos 40.000 años de existir como el homo sapiens, la pregunta es cuánto tiempo más vamos a existir.

¿Usted es optimista de que a partir de esto se pueda desarrollar toda la tecnología para tratar enfermedades como el Parkinson y otras patologías neurodegenarativas?

El punto clave del estudio no es solamente para mejorar la parte médica. Más profundamente, es para conocer la naturaleza de lo que somos. Somos un sistema profundamente diferente como cerebro, de la mayoría de la biología. Estamos entrando, por fin, a entender que somos nuestro cerebro, somos animales cerebrales.

¿Con qué se va a hacer esta investigación: cerebros donados, personas vivas, voluntarios?

Todo lo que acaba de decir y más. En los primeros cinco años, posiblemente se va a hacer el estudio anatómico funcional. Ahí va a haber anatomía microscópica, genética, química, estudios de funcionalismo. A parte de eso se va a tener que desarrollar nueva tecnología. Es quizás tan caro como ir a la Luna.

Se ha hablado mucho del tamaño del cerebro del hombre y la mujer, ¿son distintos, dónde radica la diferencia?

El cerebro de la mujer es un poco más pequeño, pero tienen estructuras perfectamente diferentes, desde muchos puntos de vista, aunque la capacidad intelectual es muy parecida. La diferencia entre la estructura social y biológica del ser humano hace que los cerebros tengan que ser distintos.

¿A qué dedica su tiempo libre, cuando cultiva el cerebro?

Yo en mi vida he trabajado. Para mí hacer ciencia es pasarla bien. Amo lo que hago, y no necesito vacaciones. Yo nunca he tenido en vacaciones, porque vivo en vacaciones. El tiempo lo uso para entender lo que quiero.

¿Uno se enamora con el cerebro?

El tener una relación real, humana, requiere mucho más que el momento de pasión. Requiere la capacidad de entender al otro, de ponerse en contexto, y eso no es tan fácil. Enamorarse seriamente es una relación.

¿El cerebro necesita descansar, pero qué pasa con el cerebro cuando uno duerme?

Cuando uno duerme, pasa con el cerebro lo que pasa cuando uno está barriendo la casa después de una fiesta. Hay que sacar toda clase de cosas que pasaron cada día, que no van en ningún sitio. Hay que barrer. Entonces el sistema nervioso va a una frecuencia diferente, no se crean imágenes.

El día que usted muera, ¿donaría su cerebro a la ciencia?

No (risas). No creo que valga la pena. Ojalá que a nadie se le ocurra semejante bestialidad.

¿La inteligencia es hereditaria?

Hasta cierto punto, por dos razones: la genética y la cultural. Los hijos de las personas inteligentes pueden serlo, simplemente por asociación. Ahora, gente inteligente aparece en todos los aspectos humanos. Es algo como la belleza.

Una vida dedicada a la neurociencia
El científico colombiano Rodolfo Llinás es un bogotano nacido en 1934. Estudió Medicina en la Universidad Javeriana y es doctor en neurofisiología de la Universidad Nacional de Australia. Ha sido merecedor de la Medalla Albert Einstein de la Unesco, la Cruz de Boyacá y la de la Democracia del Congreso de la República de Colombia. Se ha desempeñado como miembro de la Academia de Ciencias de Francia, jefe de Investigación Cerebral en la Nasa y de la Universidad de Nueva York. Es uno de los padres de las neurociencias en Colombia. Sus contribuciones son de gran relevancia. Una de ellas, la ley de la no intercambiabilidad de neuronas que lleva su nombre: Ley de Llinás.

Discurso de Steve jobs en Stanford (subtitulado)

sábado, 23 de febrero de 2013

Cambiar el cerebro para cambiar el mundo

Nuestro cerebro es un órgano construido para modificarse en respuesta a las experiencias. Richard Davidson 


Miniatura

Ciencia y esperanza

La ciencia está lejos de ser un instrumento de conocimiento perfecto. Simplemente es el mejor que tenemos. En este sentido como en muchos otros, es como la democracia. La ciencia por sí misma no puede apoyar determinadas acciones humanas, pero sin duda puede iluminar las posibles consecuencias de acciones alternativas.

La manera de pensar científica es imaginativa y disciplinada al mismo tiempo. Ésta es la base de su éxito. La ciencia nos invita a aceptar los hechos aunque no se adapten a nuestras ideas preconcebidas. Nos aconseja tener hipótesis alternativas en la cabeza y ver cuál se adapta mejor a los hechos. Nos insta a un delicado equilibrio entre una apertura sin barreras a las nuevas ideas, por muy heréticas que sean, y el escrutinio escéptico más riguroso: nuevas ideas y sabiduría tradicional. Esta manera de pensar también es una herramienta esencial para una democracia en una era de cambio. Carl Sagan.  

miércoles, 22 de febrero de 2012

Gaitán!!!, 64 años del clamor de un pueblo.

Oración del silencio

Discurso pronunciado por Jorge Eliecer Gaitán en la Plaza de Bolívar, en Bogotá, el 7 de enero de 1948.
Señor Presidente Mariano Ospina Pérez:

Bajo el peso de una honda emoción me dirijo a vuestra Excelencia, interpretando el querer y la voluntad de esta inmensa multitud que esconde su ardiente corazón, lacerado por tanta injusticia, bajo un silencio clamoroso, para pedir que haya paz y piedad para la patria.

En todo el día de hoy, Excelentísimo señor, la capital de Colombia ha presenciado un espectáculo que no tiene precedentes en su historia. Gentes que vinieron de todo el país, de todas las latitudes ¿de los llanos ardientes y de las frías altiplanicies¿ han llegado a congregarse en esta plaza, cuna de nuestras libertades, para expresar la irrevocable decisión de defender sus derechos. Dos horas hace que la inmensa multitud desemboca en esta plaza y no se ha escuchado sin embargo un solo grito, porque en el fondo de los corazones sólo se escucha el golpe de la emoción. Durante las grandes tempestades la fuerza subterránea es mucho más poderosa, y ésta tiene el poder de imponer la paz cuando quienes están obligados a imponerla no la imponen.

Señor Presidente: Aquí no se oyen aplausos: ¡Sólo se ven banderas negras que se agitan!

Señor Presidente: Vos que sois un hombre de universidad debéis comprender de lo que es capaz la disciplina de un partido, que logra contrariar las leyes de la psicología colectiva para recatar la emoción en un silencio, como el de esta inmensa muchedumbre. Bien comprendéis que un partido que logra esto muy fácilmente podría reaccionar bajo el estímulo de la legítima defensa.

Ninguna colectividad en el mundo ha dado una demostración superior a la presente. Pero si esta manifestación sucede, es porque hay algo grave, y no por triviales razones. Hay un partido de orden capaz de realizar este acto para evitar que la sangre siga derramándose y para que las leyes se cumplan, porque ellas son la expresión de la conciencia general. No me he engañado cuando he dicho que creo en la conciencia del pueblo, porque ese concepto ha sido ratificado ampliamente en esta demostración, donde los vítores y los aplausos desaparecen para que sólo se escuche el rumor emocionado de los millares de banderas negras, que aquí se han traído para recordar a nuestros hombres villanamente asesinados.

Señor Presidente: Serenamente, tranquilamente, con la emoción que atraviesa el espíritu de los ciudadanos que llenan esta plaza, os pedimos que ejerzáis vuestro mandato, el mismo que os ha dado el pueblo, para devolver al país la tranquilidad pública. ¡Todo depende ahora de vos! Quienes anegan en sangre el territorio de la patria, cesarían en su ciega perfidia. Esos espíritus de mala intención callarían al simple imperio de vuestra voluntad.

Amamos hondamente a esta nación y no queremos que nuestra barca victoriosa tenga que navegar sobre ríos de sangre hacia el puerto de su destino inexorable.

Señor Presidente: En esta ocasión no os reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no transite por caminos que nos avergüencen ante propios y extraños. ¡Os pedimos hechos de paz y de civilización!

Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes. Somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia!

Impedid, señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia.

Señor Presidente: Nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os reclama: ¡que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queráis que os traten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes!

Os decimos finalmente, Excelentísimo señor: Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!

Tomado del libro de Álvaro Miranda, 'Jorge Eliécer Gaitán: El fuego de una vida'. Intermedio Editores.